viernes, 13 de marzo de 2009

D'onofrio: Golosinas de siempre...


Aquí en Perú tenemos una empresa de golosinas que desde comienzos del siglo pasado tiene vigencia en el gusto de chicos y grandes. Actualmente forma parte de Nestlé S.A., aquella transnacional que barrió con todo en muchos países de latinoamérica.

D'onofrio lanzó una campaña publicitaria muy acertada durante el verano de 1982, yo ya no era un niño sin embargo despertaron en mi mucha curiosiodad los avisos publicitarios en la radio, televisión y en la prensa escrita, se hizo muy popular la frase "Cada vez mas Cerca de tí". Los helados, chocolates y sobre todo la FRUNA, que era y es un caramelo blando con sabor a fruta, durante los ochentas fue el boom de cada fiesta infantil y de los kioskos o cafeterías escolares. Se acuerdan ustedes de aquella frase: "FRUNACATOINGA TOINGA TOINGA..." como dando a entender que el sabor sube y baja, que tiene un ritmo, que existe una eclosión de sabores que alegra y divierte. Muy impactante para el universo infantil en donde las golosinas reinan toda la vida en todos los tiempos y en todo lugar.


Los HELADOS D'ONOFRIO siempre han sido los preferidos desde décadas. Se acuerdan del esquimo, buen humor, pibe, bambino, sandwich -que medía en tiempos atrás mas de 20 cms de largo, 7 cms. de ancho y 4 cms. de altura- el bambino, y muchos que integraron la primera generación de helados personales de D'onofrio. Ahora en la actualidad, mas pequeños y con mucha competencia, siempre están en constante innovación, los deliciosos helados Frío Rico, de D’Onofrio, ofrecen este verano su nueva gama MaxX, un nuevo concepto para los amantes de los helados con mayor valor agregado, que presentan dos deliciosos sabores: Frío Rico MaxX Caramel Maní y Frío Rico MaxX Manzana Crispy. Helados familiares con sabores a los originales chocolates y golosinas como Sublime, Princesa, hasta de gaseosa Inka kola, etc.

También el PANETÓN D'ONOFRIO fue el primer panetón que entró a venderse en el país, a comienzos del siglo veinte, el panetón de caja celeste ya era el engrído de todos los peruanos que adoptaron esta costumbre italiana. Caso a parte también es su CHOCOLATE SUBLIME, con su sabor inconfundible ha sufrido grandes transformaciones y empaques diversos pero siempre manteniendo esa calidad que la conozco desde niño. Es muy diferente en cuanto al sabor, al famoso chocolate suizo, holandés, inglés y al americano. Ese agregado de maní tostado le da un toque muy diferente. D'onofrio ha conseguido robarse el cariño de todos los amantes a las golosinas, en especial los niños.

Pero que hay detrás de ese nombre de marca?

El nombre D'Onofrio viene de un apellido italiano, es el apellido de Pedro D'onofrio, nacido en el 1859 en la ciudad de Sessa Aurunca, Caserta, Italia. Un hombre emprendedor e intrépido que a los 21 años dejó su pueblo para ir a buscar la tierra prometida en Argentina en una época en que Buenos Aires empezaba a surgir y hacía mucha falta de mano de obra.

Hasta que llegó el día en que decidió su futuro: recibió una carta de Buenos Aires de un amigo de la familia, Don Raffaele Cimarelli, que era propietario de un carrito de helados y le ofrecía el traspaso de su negocio. Don Pedro aceptó la oferta, dejó su trabajo en Rosario de Santa Fe y volvió a Buenos Aires. Aprendió allí a preparar helados y compró además el carrito con todo el equipo.La nueva actividad le fue muy favorable.En 1888 Don Pedro toma la determinación de retornar de vuelta a su tierra natal para abrazar a su madre, señora Gesualda. Durante su permanencia en Italia conoce a la señorita Raffaella Di Paolo, muchacha sencilla, decidida y llena de entusiasmo. Contrajeron matrimonio y decidieron volver juntos a la Argentina.

Pero el destino final de los D'Onofrio estaba escrito: Raffaele Cimarelli aquel señor que en Buenos Aires vendió a don Pedro su negocio de helados , los animó a trasladarse a Richmond, donde él se encontraba pues era un lugar con un clima muy favorable para el consumo de sus productos. La familia se reúne con Cimarelli y don Pedro se dedica nuevamente a lo que sería el trabajo de toda la vida: preparar y vender helados. Nace otra hija, Virginia, llamada así por el Estado que les acoge. El tiempo pasaba y el negocio prosperaba. Los D'Onofrio ya eran cinco y había que producir más. Pedro y Raffaella empezaron a pensar dónde poder establecerse para agrandar el negocio. Alguien se encontraba en el Perú, nuevamente era el amigo y tutor don Raffaele Cimarelli que los invitaba a trasladarse a Lima pues tenía un clima excepcional, sin invierno, ideal para el consumo de helados.

Los D'Onofrio llegan a Lima a fines de 1897

Se trajeron de Richmond un carro de madera a tracción humana para el reparto de helados en el que se encontraban pintadas las palabras "Hokey Pokey" que tienen origen en las palabras latinas "hocus-pocus" que son utilizadas como cábala en trucos para distraer al público. Esta carretita fue la famosa Fundadora, piedra angular de una gran industria.

La familia se ubicó primero en la calle Pachacamilla, después en la calle Granados y por último en la esquina de Sandia y Tipuani, en el barrio de Chacarilla donde permaneció hasta 1914 en que se trasladaron al local de la Av. Grau. La figura de don Pedro se hizo amosa, como el toque de corneta que utilizaba para anunciar su paso por las calles limeñas para despertar la curiosidad del vecindario. A la simpatía de su apuesta figura se unía la bondad de su producto, un helado de crema denominado "imperial".

Don Pedro traía nieve de los Andes para la fabricación de sus helados. En 1908 siguiendo un consejo de un ingeniero norteamericano, compró una planta para la fabricación del hielo artificial. Este fue el primer paso que dio para la industrialización de su actividad. El negocio prosperó y aumentaron las carretas que hizo fabricar con diseño propio. Para colaborar con él hizo venir de Italia a su sobrino Domingo y a dos cuñados, Amedeo y Orlando Di Paolo.

Desde la llegada al Perú habían nacido otros hijos: Amelia, Pedro, Luis, Umberto, Yolanda y Clelia. Antonio, el mayor de los varones a los once años de edad había ido a Italia para cursar estudios. En 1911, a los quince años de edad fue llamado de vuelta al Perú: su padre se había dado cuenta que para el desarrollo de su negocio necesitaba formar a un sucesor.

Antonio D'Onofrio Di Paolo, primogénito de los D'Onofrio se hallaba al frente del negocio. Sugirió a su padre que tomara un merecido descanso. Habían transcurrido veintidós años desde su llegada al Perú. Veintidós años de absoluta dedicación a su negocio cuyos frutos, por aquella época, ya empezaban a convertirse en una maravillosa realidad. Pedro y Raffaella resolvieron volver a Italia y Antonio recibió en traspaso la fábrica de helados con once carretas, una por cada hijo que tuvo la pareja. Tres de los menores hijos acompañaron a los esposos a Italia: Luis, Yolanda y Clelia.

Transcurrieron 14 años antes de que don Pedro regresara nuevamente al Perú, tierra por la que sentían un profundo amor. Cuatro años mas tarde en 1937, don Pedro D'Onofrio Di Resta murió a la edad de 78 años, dejando tras de sí una herencia de trabajo a las generaciones que lo siguieron.

Antonio D'Onofrio, sucesor de Pedro D'Onofrio

Habían transcurrido ocho años desde que en 1911 Antonio interrumpió sus estudios en Italia, hasta 1919 en que cambiaron la razón social por la de "Antonio D'Onofrio sucesor de Pedro D'Onofrio”. El deseo de don Pedro de formar al primogénito como su sucesor se transformó en realidad. Un muchacho digno hijo de su padre.

Ya en posesión del negocio Antonio se impuso la tarea de ampliarlo y modernizarlo. Los helados se vendían cinco meses al año; había que extenderlo a una nueva industria que se mantuviera activa en cualquier época el año; creó así una fábrica de chocolates de alta calidad, de la que carecía hasta entonces el Perú.

La primera fábrica de chocolates con equipo industrial adquirido en Europa, fue instalada en el año 1924 en el jirón Cotabambas, adyacente a la planta de hielo y helados. En el 1932 regresó de Italia Umberto D'Onofrio di Paolo, con el título de Ingeniero Agrónomo. Había viajado en 1914 con su hermano Pedro D'Onofrio di Paolo. En 1933 lo hizo Luis D'Onofrio di Paolo, trayendo consigo avanzados estudios y amplia experiencia técnica en la industria dulcera. El aporte de trabajo de los hermanos D'Onofrio permite a la industria crecer y producir además de helados y chocolates: caramelos, galletas, golosinas de todo tipo.

El crecimiento de la industria era tan evidente año tras año que obligó a la empresa a cambiar de local. La nueva sede fue fijada en terrenos del ex fundo Aramburú, sobre un área de 36,000 m2 y con frente a la Av. Venezuela. Era el año 1950. Once años después se verificó el traslado de la planta de helados totalmente modernizada con equipos para la producción de helados tipo "ice cream".

En esos años Antonio ya había realizado un importante acuerdo con la firma Alemagna de Milán, comprando la fórmula para la producción del panetón D'Onofrio y el derecho de utilizar la confección característica del producto Alemagna que simbolizaba con la A el duomo de Milán. D'Onofrio lo hizo con la D. El primer panetón que entró en el Perú, una tradición navideña italiana que el Perú acogió con verdadero entusiasmo. La familia siguió trabajando con esmero introduciendo innovaciones y creando puntos de ventas y confiterías. Un imperio comercial que ahora fue adquirido en el año 1997 por Nestlé Perú y que hoy sigue manteniendo sus actividades en el mismo local de la Avenida Venezuela manteniendo inalterada la tradición de este nombre tan querido y apreciado por todos los peruanos.
Fuente:
Archivos de la Familia D'Onofrio

1 comentario:

  1. como puedo visitar la fabrica con mi familia?

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