jueves, 31 de enero de 2008

El Globo Rojo: El inseparable amigo


Ciertamente un globo simboliza la alegría, en especial si pertenece a un niño. La otra noche escuché después de muchos tiempo una canción muy antigua, cuando era niño. El Globo Rojo se llamaba y la interpretaban a comienzos de los setenta Los Tíos Queridos. Este tema trajo también a mi mente una película que vi de niño. Un film francés del mismo nombre que resultó una obra de arte para mí en aquel entonces y que ahora después de tantos años que la he vuelto a ver cala en mí mucha ternura y dice mucho de la sensibilidad del director de aquel mediometraje de tan solamente 36 minutos de duración.

Esta película data de 1956. Ganó un oscar por Mejor Guión Original, categoría infantil . Trata de un niño solitario encuentra un globo rojo... ¿o quizá es al revés? Y ambos, el niño y el globo mágico, vagan por las calles de París. Allí donde va el chico, el globo no anda detrás. Y cuando el pequeño se mete en problemas, el globo acude al rescate. Un poético mediometraje (protagonizado por el propio hijo del director; un niño de 4 años de edad), sin apenas diálogos, que fue sorprendentemente galardonado con el Oscar al mejor guión original. La Dirección y el guión estubo a cargo de Albert Lamorisse, su hijo Pascal Lamorisse es el protagonista. Además participan Sabine Lamorisse, Michel Pezin, Georges Sellier, Wladimir Popof, René Marion, Paul Perey.


La excelente música a cargo de Maurice Le Roux, que conjuga muy bien con las callees angostas y cielo gris de Paris. Hace que la película encierre al espectador en un mundo de romance e inocencia en cada acorde. Al igual, la fotografía de Edmond Séchan cumple similar rol en el film, llevandonos a vernos en el niño a nosotros mismos.

En el film se pone de manifiesto la simbiosis perfecta existente entre el niño y su juguete. El juguete para el infante es su verdadero amigo, más aún cuando se trata de un niño que está en la primera infancia como el protagonista de la película. “El globo rojo” es un mediometraje tan simple como aleccionador. Una propuesta sacada directamente del neorrealismo inyectándole una sobredosis de cine fantástico y mudo. Por algo “Milagro en Milán” era tan sorprendentemente buena. Porque “El globo rojo” es parte de su herencia y alargada sombra. Un ejemplo de cine sencillo y admirable.

Lo que más sorprende de este cortometraje es comprobar como un simple globo es capaz de ser un actor más con su propia personalidad y características. No se si el Oscar que se llevó fue merecido, pero el niño Pascal (en una increible interpretación) pasa por todos los estados anímicos posibles en la media hora que dura el filme; es como si el globo fuera una metáfora de la propia vida del niño. No deja de ser un relato infantil, pero lo veo de adulto y es capaz de dejarme al concluir su visionado, una sensación de buen rollo similar al que me dejaron otras películas como, por ejemplo, Amelie (también francesa).
A continuación la película íntegra en 4 capítulos...








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