jueves, 30 de agosto de 2007

Pablo de Maladengoitia


Fue el Señor de la Televisión cuando en ésta había cierto protocolo. Como ya era mayor -40 años- cuando ingresó a ella, su cometido no fue pueril ni improvisado, tampoco conservador. Fue la engolada frescura de un tipo culto, bien hablado, aquiescente, buen motivador y deshinbidor de los invitados desconocidos o famosos en sus cientos de horas televisivas. Su programa más célebre -"Esta es su vida"- se consideró en su tiempo un hito de cultura en la pantalla pequeña, repasando vidas ilustres y populares con sorpresas sentimentales y finos libretos, fue auspiciado por muchos años por Helene Curtis; pero más se recuerda al Pablo de concursos nemotécnicos como "Lo que vale el saber" donde al lado de los jóvenes se comportaba más patero que paternal, me acuerdo ahora la cortina musical a cargo de Juan Castro Nalli, arreglista y compositor peruano (hablaré de este programa en próximos artículos), fue tambien conductor en Panamericana Televión, canal 13 de entonces, de "Cancionísima", junto con Humberto Martinez Morosini, o al maestro de ceremonias etiqueta que por muchas temporadas fue su exclusividad en un sinfín de eventos especiales. Muy pocos conocen y esto lo sé por revistas viejas que Bill Halley y su banda se presentaron en el Perú en 1960, que lo hicieron en la incipiente TV de esos años, y fue justamente Pablo de Madalengoitia quién los presentó...También se le dio por experimentar, como en la serie judicial con talkshow de yapa "Ud. es el juez". La Tv. parametrada lo hizo huir y a la vuelta de la estatización, en los '80, se fue despidiendo, sin quiebres ni exabruptos, de ella. Pablo, en sus mejores tiempos, fue un comunicador en buenas migas con la TV., un eficaz vendedor de sus bondades, pero suficientemente digno como para no dejarse arrastrar por los excesos del populismo y suficientemente culto y exigente como para dar a su trabajo cotidiano un visible toque de distinción.

Fueron ochenta años vividos (1919-1999) diría yo muy bien vividos en donde su sabiduría y facilidad para improvisar hacían del maestro Pablo todo un señor de la pantalla chica que ahora se encuentra desierta de talentos como el de Madalengoitia.

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